miércoles, diciembre 12, 2007

Ronroneando

Martes,11 de diciembre

Hace unos días te diste un pequeño empacho de auto-relectura del que, para qué negarlo, saliste casi contento… Ahora que hace casi tres semanas que no vas al teatro (y por supuesto tienes mono), casi aprovechas para mirarte “actuar” como a través de la famosa rendija que todos, siempre, quisimos tener a mano, presta para acoplar ojazo fisgón, sobre uno mismo en este caso… Y te viste guapo, y resultón, y hasta simpático. Te aplaudes un poco, te alisas la mirada, y la diriges hacia otro lado:
...fin de etapa, fiestas pringosamente navideñas que aliviarás este año con escapada rural (Sofía felizmente convaleciente), descanso a la vuelta de la esquina, suspensión momentánea, posibilidad de olvidar, por ejemplo, las sandeces a diestro y siniestro sobre el informe PISA tan electorales como todo lo demás, y unas ganas enormes allá, en el fondo (ese fondo extrañamente optimista y positivo que uno diría que le mantiene en pie a pesar de todo), de que por fin se empiece a hablar de cosas realmente importantes, de que el formidable aparato de comunicación(es) que nos domina y para el que vivimos empiece de verdad a servir para algo más que para jugar a los marcianitos y tener acceso fácil a todo tipo de pornografías (la sexual no es, ni de lejos, la más peligrosa de todas...). Quisieras creer que no es cierto, ni definitivo, el dominio absoluto de las modas intensivas: ahora toca cambio climático, ahora toca accidentes de tráfico, ahora toca violencia en las aulas, ahora toca violencia de género… Huracanes completitos de opinadotes, manoseadores, profetas, tertulianos y vociferantes varios y… a otra cosa, mariposa, y con los mismos argumentos grasientos cada vez, con la misma baba autocomplaciente resbalando comisura abajo, asco supremo y deseos de sordera galopante. La “gente de la calle” repite en perfecta formación simiesca las tonterías que sistemáticamente le inyectan los medios, suelta algún chistecito de la serie televisiva más repulsiva que haya a m ano, y felicidad total: que el mundo se arregle solo, y a mí qué me cuentas, que bastante hago con deslomarme (escaqueos aparte, claro) para poder mantener el BMW y disfrutar de esas tardes tan chupis en los lavaderos de las gasolineras (la gran afición nacional, nos dices: ¿nadie se ha fijado en la cantidad de gente que se pasa los domingos por la tarde lavando primorosamente su cochezote?).
…Y has observado, después de todo, que la expectativa de unos días de aislamiento, paseando, leyendo, conversando quizás, lejos de “todo esto” (sea lo que sea) basta para que se te ponga cara de ahí me las den todas, la vida es bella, y vale la pena aguantar un par de semanitas más. Así que no hay color: ¡que ladren ellos! Tú a ronronear , como buen gatito meloso y juguetón (ya te gustaría, ya…)

2 Comments:

Blogger Margot said...

Señor bigotazos me da usted envidia, no sabría si decirle que sana pero seguro que sí...

Lo de los coches ya me había dado cuenta, que es la versión individual-generalmente-machito-al-volante-sacando-lustre. Luego está la otra, la de todos juntos, familia consumista jamás será vencida, de fines de semana en centros comerciales. Modas, modas, modas... perfiles sin contenido como los del tema de rigor, el que toque.

Besos, gatazo, lejos de "todo esto".

10:44 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Ya sabía yo, Margotilla, que te habías dado cuenta... Así que sí, nos alejaremos un rato y volveremos hechos unos caramelitos de fresa, o de limón, que más da. Besillos envueltos en celofán de colores.

6:53 p. m.  

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