miércoles, noviembre 21, 2007

De hospitales, perros y vasos de leche

Martes, 20 de Noviembre
Viene al rescate de tus balbuceos (y de nuestro subliminal aburrimiento de años que aún nos arrastran contigo…) el teatro, como tantas veces. Dos “acontecimientos” en cinco días, y el previsto encierro hospitalario (a Sofía le extirpan una tribu entera de miomas puñeteros) suspendido hoy y pospuesto hasta pasado mañana: los médicos también se ponen enfermos… Días, pues, atiborrados, con los suegros en casa y las intimidades patas arriba.

Miércoles, 21 de Noviembre
A punto de re-ingresar en el hospital (algún capítulo habrás de dedicar íntegro algún día a tu flagrante contradicción sanitaria: como funcionario público disfrutas de la posibilidad de acogerte a los servicios de compañías privadas, que te evitan colas, esperas y mandangas burocráticas…con lo que te tienes que meter tu defensa de lo público por donde te quepa, a riesgo de pasar por imbécil y tragarte las colas y los infiernos tercermundistas de la seguridad social, de los que también tienes buenas ganas de hablar cada vez que nuestros inefables gestores de lo público sacan a pasear sus yates por la marina de la America´s Cup…), nos pones a escuchar a marchas forzadas tus impresiones. Jueves, 15 de Noviembre, en Los Manantiales, como tantas veces: Trece años sin aceitunas, de El Canto de la Cabra, de Madrid. Es la segunda vez que los ves, pero la primera, hace ya unos cuantos años, se te quedó bien grabada. A Sofía esta vez le han decepcionado un poco. A ti no. “Que sabremos nosotros de dolor. Qué sabremos de arte. Hablamos de arte como podemos hablar de la calidad de una chirimoya. Qué sabremos nosotros de chirimoyas, de un estado del alma, del alma extraviada, no curada, de un cuerpo enfermo que quiere sanar. Que nadie nos pregunte qué estamos haciendo, qué sabremos nosotros de respuestas, qué sabremos de chirimoyas”. A partir de aquí, escenas despojadas, minimalistas. La mejor: después de un recitado sandunguero de la fábula de la lechera, Juan Úbeda nos mantiene con la mirada fija sobre un cántaro de leche que vacía sobre un vaso puesto en el suelo, desde un metro de altura. La leche va rebosando, espumeante, del vaso, construyendo al derramarse un dibujo imprevisible sobre el suelo: puro arte conceptual. Cinco minutos aproximadamente… Cuando acaba, dice: “Si alguien quiere ir a orinar este es el momento oportuno”.
El Viernes os fuisteis a Madrid. Mañanita de Prado, mezclados con la multitud repentinamente interesada por el arte que abarrota el espacio nuevo de los Jerónimos. El paseo por Chueca, después, y más tarde hasta Lavapiés: mil madrides en uno, después de todo. En el Teatro Valle-Inclán está Angélica Liddell: Perro muerto en tintorería: los fuertes. También la viste hace unos años, justamente en los Manantiales, y te impresionó, justamente con un montaje que está programado también en el Valle Inclán para más adelante (¿febrero?... no recuerdas el mes): El año de Ricardo, su particular versión de Ricardo III. ¡Angélica Liddell en un teatro nacional! Este es el principio de la obra. No describiré el escenario, mejor la sorpresa. Después de cargarse una silla a hachazos (la justificación tampoco la explico: ¡hay que verlo!), la actriz-autora-directora dice lo siguiente (por supuesto, me compré el libro con el texto): “Soy un puto resentido y un puto inadaptado, soy un puto actor que hace de perro por una puta vez en su puta vida después de las cucarachas en un Teatro Nacional porque un perro cobra más que un puto actor. Eso dijeron en el Teatro Nacional. (…) Y la directora hija de puta decidió sustituir al perro real por un puto actor. Y después decidió interpretar ella misma al puto perro porque ella misma es el puto perro hijo de la gran puta, después de las cucarachas. Y ningún puto actor de mierda que no sea la directora hija de puta puede decir estas frases con más odio con más angustia y más dolor en un Teatro Nacional. Estas frases corresponden únicamente a la directora hija de puta, reina del África de los putos actores de mierda, y degollada por los putos actores de mierda, mientras cobre un sueldo de un Teatro Nacional. ¡Jódete! ¡Contradícete!”. Lo dice mascullando cada palabra, con una dicción y una fuerza que no has visto todavía en ningún otro lugar, en ningún otro actor. Tres horas después, acaba el festín. Brutal. Lúcido. Materia interminable para repensar mil veces la violencia, el miedo, nuestra mierda complacida.
Se te hace la hora: os vais al Hospital. El puto progre funcionario se echa en los brazos de todas las Adeslas que en el mundo son… Esperamos ansiosos vuestro regreso…

9 Comments:

Blogger Isa S.B said...

Cuando asoman los hospitales las imágenes acuden atropelladamente, como queriendo derramar el tiempo, quizá como esa leche que dibuja cuadros caprichosos; los perros ya no ladran sino que asoman en nuestra boca, como regurgitados autónomos que escupen todas las verdades del universo.
Todo irá bien, que las tribus que anidan en lugares indebidos suelen retirarse delicadamente al ser descubiertas.
Saludos y suerte.

8:17 p. m.  
Blogger Margot said...

Pues tendré que ver esa obra, puta necesidad de saber si soy el puto actor, el puto perro o la puta inadaptada llena de putas contradicciones...

Por lo demás... que todo vaya bien y esta vez los besos para Sofía, es la que está pachucha y para colmo los miomas son genuinamente femeninos, corporativismo pues, Cronopio mío.

Que vuelen los días, lo mejor que puede pasar en un hospital.

10:42 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Todo bien: tribu exterminada y recuperación en marcha...

Gracias, Isa: la suerte se cumplió, y los perros ya callaron... Casualmente estoy leyendo una obra de Juan Mayorga conm perros como protagonistas... Ladraremos todos juntos a la luna. Saludazos, cómo no.

Marga, creo que DEBES verla... A ver si podemos charlar de algo que hayamos visto los dos... El médico me ofrecía ver los miomas extraídos. Renuncié, por supuesto... Mi solidaridad, de momento, no llega a tanto... Besos aliviados.

4:52 p. m.  
Blogger Margot said...

Cobardica... jeje.

Me alegro de que todo vaya bien, besos a los dos!!

10:39 a. m.  
Blogger Reaño said...

Me apunto la obra, estaré en las Europas durante tres años camarada!
Me alegra saber que Sofía va mejor.
Un abrazo, como siempre!

9:53 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Salud, Reaño... ¡Tres añazos, nada menos! Disfruta de ellos. Un abrazo.

11:07 a. m.  
Blogger MaleNa Ezcurra said...

Apnea, me cuesta respirar después de tu texto.
Te desangraste en tinta, y son tan ricas tus emociones teñidas de dolor o lo que sea, que me voy silbando bajito, pensando que hay gente que late a la par.

Mi abrazo y mis vibraciones, que todo salga mejor que bien.

Besos reverenciados.

5:56 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Malena, todo salió bien, y a fin de cuentas ya sabés: teatro, lo mío es puro teatro... Besazos y besillos, todos bien revueltos...

7:39 p. m.  
Blogger MaleNa Ezcurra said...

Que bueno compis!!!!
Mejor que mejor.

Besos al sol, querido teatrero. :)

6:31 p. m.  

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