martes, septiembre 18, 2007

Colombia-1

Martes, 4 de Septiembre
No pudo ser, nos dices. No hubo manera de anotar impresiones sobre la marcha. Así que tendrás que fiarte de la memoria, y de las sensaciones reelaboradas días después. ¿Literatura de viajes? Ya te hubiera gustado, andar por ahí con cara de Bruce Chatwin y Patagonias alucinadas… Te conformarás, seguramente con bastante menos. Estas que siguen fueron las únicas líneas que pudiste escribir allí.

Miércoles, 8 de agosto
En Bogotá, a las seis de la mañana, adaptando el cuerpo a los bruscos cambios que impone el viaje, te sientes otro, desasido, a la espera del cara a cara con lo desconocido del país y de las calles.

Jueves, 9 de agosto
Las calles, por cierto, a veces tan “chinas”: los barrios de casitas destartaladas por detrás de los edificios altos y “modernos” de las avenidas, aunque sin el bullicio de enjambre y bicicleta de lo que era Beijing en el 92 (de aquello, según parece, ya no queda nada…).
Atisbos fugaces desde el coche en movimiento: los “desechables” hurgando entre las basuras, el tráfico infernal, los vendedores ambulantes de todo tipo de frutas, el contraste entre las franquicias de oropel artificial y los chiringuitos de abigarramiento local y colorista…
No habéis pisado mucho la calle en este primer día de reconocimiento y aclimatación, pero se percibe la lucha por la vida en todos sus niveles: vuestros euros no valen tantos pesos como creíais, algún que otro desharrapado (o no tan desharrapado) solicita vuestra dádiva con amable y pegajosa insistencia, los precios se antojan imposibles para la población local, discreta cola en la embajada española (“tétrica”, os diría después una amiga colombiana)…
Vosotros, españolitos con divisas para gastar, os hacéis fotos en el Parque de la 89, junto a los caballitos de material plástico esculpidos en más de cincuenta variantes. Hubo una exposición callejera similar en Salamanca, hace algunos años, no muchos, con toros como tema. ¿Será aquello de la intercomunicación universal del arte? Caballitos y policía de todo tipo, que vigila el orden en la plaza del parque, rodeada de cafés y restaurantes de buen tono, en armónica convivencia…

Viernes, 10 de agosto
Desde el coche-burbuja de cristal contemplas el ajetreo de Bogotá: gente por todos sitios, en constante movimiento. Autobuses en sus mil variantes zigzagueando a la busca de clientes, y bandadas de agresivos taxis amarillos. Vendedores de cualquier cosa, ejecutivos de corbata y estudiantes que caminan por la vereda sorteando el tráfico… Es casi como un sueño provocado por alguna lectura sobre exóticos lugares donde el caos parece organizarse por sí mismo (con nosotros diluidos, flotando en su magma de movimientos inabarcables…), sin necesidad de reglamentaciones exteriores: la lógica del choque y la interacción continua que provoca equilibrios inestables y en permanente transformación.

Miércoles, 5 de septiembre
Vienen ahora las observaciones sueltas, desde este lado del mar (¿y de los sueños?). Te recuerdas, por ejemplo, sudando a chorros en Cartagena. “Y dicen que los europeos son fríos”, suelta a tu paso un negro zumbón. Te hubieras reído con ganas, de no ser por el agobio. Una pena, en Cartagena la Bella, con su arquitectura colonial de mil detalles, balcones, plantas… y el tráfago ciudadano de compraventas y acarreos, bajo las nubes plomizas de la tormenta tropical, que no tardará en remojar las calles calenturientas…

7 Comments:

Blogger Isa S.B said...

Cartagena la Bella y sus 'mariabonitas' salpicando con su negro brillante y sobrio la algarabía de color imperante.

7:31 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Así es... Suavizando el calor y, a veces, el agobio de tanto vendedor desesperado...

7:53 p. m.  
Blogger MaleNa - La Porteña said...

Un retrato perfecto y doloroso de lo que es Colombia y algunos países de Latinoamérica.
Afuera de la burbuja siempre está la gente, con sus necesidades básicas sin cumplimentar.

Se hace tan difícil ser turista y no poner el cuerpo.
Eso demuestra, querido Cronos, que aún podemos mirar y pensar que aún el rescate es posible.

Besos de mi alma a la tuya.

7:40 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Ser turista es una de las cosas más difíciles del mundo cuando SABES qué es lo que estás visitando: que detrás de las piedras está la gente, que la belleza casi siempre esconde el dolor de millones de "desechables"... Y siempre: ver ayuda a comprender... Besos siempre cómplices

8:09 a. m.  
Blogger Reaño said...

Los colores del "real maravilloso" que no inventó García Márquez sino que vive en este inmenso Macondo calenturiendo de estos lares... con sus risas, penas y su poquito de ron para sobrellevar la cuesta...

3:20 a. m.  
Blogger Margot said...

Por fin!! Colombia...

La locura de las imágenes, colores y olores, tan distintos... qué extraño se siente el de las divisas. No por ajeno sino por las divisas y por ese caos que te rodea, que te dificulta aprehender una realidad que no sólo el atlántico hace lejana.

A pie de calle... un beso de retorno!!!!

8:37 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Desde luego, Reaño, lo real maravilloso existe, no hay duda... ¡Saludos reales!

Bien-regresada, Margot... A ver si me sacudo las perezas varias y cuento más cosas... Besazos de Playazo, o de San José, o de Las Negras...

2:54 p. m.  

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