domingo, abril 22, 2007

Ovillos


Miércoles, 11 de Abril de 2007
Te hemos obligado a poner la fecha. Eres tú ahora el que teclea y nosotros los que hablamos. En realidad siempre hablamos nosotros, pero esta vez más, esta vez plenamente, sin tus interferencias. Habrá ese juego de tiempo, que tanto nos gusta y que otras veces hemos resaltado con colorines diversos, entre el momento de la escritura, ahora mismo, y el de la publicación del post, un ahora distinto que avanza hacia otros momentos y otro lugar, tu ordenador de casita con tu conexión y tus neuronas sigilosas vigilantes desde las estanterías repletas de libros que te rodearán entonces, cuando sea. En este ahora utilizas el portátil de Sofía, en vuestra habitación de la casa de los suegros en el pueblo de Cáceres. Reposas tras la visita multitudinaria de tu familia, y vuestra labor conjunta de guías de grupo numeroso (¡13, nada menos que 13 personas!): Valle del Jerte, Plasencia, Cáceres, Garrovillas, Alcántara, Monsanto (en Portugal, una delicia de pueblo encaramado –“empericutao”, que dirían aquí- sobre una montaña, perfectamente conservado y con vistas grandiosas sobre la llanura), Perales del Puerto, Coria… Apenas un muestrario de lo que han ido siendo tus descubrimientos desde que vienes por aquí, más de quince años de ruteo detallado y sorpresa constante.
Se fueron el lunes, y la tranquilidad te ha devuelto a la rutina de este lugar, especie de cabina de descompresión, donde recuperas ciertos hábitos de aislamiento que en otros tiempos fueron pan de cada día, distancia y paja mental caóticamente administrada, ataques de ansiedad y soledades de hurgar en las heridas, reales e imaginarias, mezcladas todas, revueltas, atosigamiento y desorden a la búsqueda de hilo conductor, de soluciones…
Nunca las hubo, no las habrá, no las hay, ya lo sabes, te ha dado tiempo a averiguarlo desde lo que supuestamente se convirtió en tu vida estable, amenazada, también lo sabes, por los desequilibrios fundamentales que te acompañan y de los que ya no te desembarazarás aunque quieras, que no siempre quieres, aunque a veces sí, por cierto, y enarbolas entonces látigos justicieros que luego lanzas a la hoguera permanente del ser que eres y ardes y conviertes en brasa, rescoldo, ceniza,… Justamente de esos procesos viciados queremos alejarte con la imposición de fechas, avances y retrocesos sobre el tiempo que va siendo mientras vives en tu realidad y en tus mundos paralelos, regresos pautados aquí y allá, fronterizos, perdidos entre nudos hábilmente dispuestos, que luego olvidas… Nos viene ahora a la mente esa escena de Homo Politicus (Teatro de los Manantiales, hace un par de semanas): actores desnudos, mexicanos, una actriz vuelve a enrollar pacientemente el ovillo con el que instantes antes han estado jugando sobre el espacio vacío, varios metros de ovillo con nudos imprevisibles, la tarea le lleva más de diez minutos, mientras los demás siguen jugando, hablando… El ovillo acaba reconstruido, dispuesto para nuevas representaciones, siempre, que nunca serán iguales porque cada nudo y cada despliegue han de ser cada vez diferentes, pero que no se librarán de la condena: la semejanza impuesta por las palabras similares y los actos similares, que los actores repetirán en escenarios, ciudades y países diferentes, hasta que la obra muera y ellos se reencarnen en otros… ¿personajes?
Ese eres tú también, y nosotros, en el rincón de tu delirio que nos tienes reservado, ya sabemos, con todo el cariño del mundo y un puntito de envidia por nuestra esencia difuminada y febril: palabras que se suceden a sí mismas y nos crean, mientras tú sigues aspirando a la incorporeidad de dios narrador y pensante…

6 Comments:

Blogger Margot said...

A mí me gustan tus delirios, ya ves... y ese ovillo me dió qué pensar, soltar el lastre y luego recorgerlo, minuciosamente, o no, desordenadamente... pero recogerlo y prepararlo para la próxima función. Hoy me has pillado recogiéndolo, ya te contaré cuando tenga el ovillo de marras bien redondito...

Besosssssss mañaneros y enrollados

10:15 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Enredando y desenredando se nos van los días, bien entreteniditos... ¡Espero ansiosamente tus nuevas de ovillo recogido (tan perfecto, tan redondo...)! Besos, pues, bien redondos.

12:48 p. m.  
Blogger Liamtxu said...

Si cambiara el castillo de sal por algún sitio, sería por los barruecos, y ahí, en las peñas del tesoro iría enredando mi ovillo contando los nudos, si tuviera tiempo, porque el se empeña en hacerse interminable y enredarse y enredarse......besos enredadores y el desenradador que los desenrede, buen deseredador será.

2:01 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Casi podríamos cantar, liamtxu, desenredando voy, desenredando vengo, por el camiiiiiino... Besos de barruecos, sí, con el museo Vostell por medio y sus coches estrellados...

5:50 p. m.  
Blogger Liamtxu said...

Tenía que aparecer el lavadero de lanas por algún lado, era inevitable...esta vez te dejo de regalo una frase de wolf (vostell) "son la cosas que no conoceis las que cambiarán vuestra vida", y yo añadiria a las casualidades, en fin....

7:05 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Totalmente de acuerdo, liamtxu...

11:22 a. m.  

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