martes, octubre 21, 2008

Una mañana con Enrique

Transcripción: Martes, 21 de Octubre de 2008

Deliciosa mañana de noviembre, cuando las capsulitas desternillantemente unipersonadas entremeten sus patas-rueda por entre todo lo visible: gloriosos atascos de ocho y media, con risibles peatones esquivando frenazos y crashes de hueso esparcido y cabeza en Groenlandia. La ciudad, apestosa, humeante, calentita, ya está despierta.
Por ella se desliza Enrique como por una pista de jockey hielo, los hombros bien altos, pensamiento quiénsabedónde, carpeta bajo el brazo que se le va durmiendo del peso, todo por la imagen del que no se compra un maletín porque no le da la gana, con lo cómodo que sería, y práctico, y ya no tienes edad para simular no pertenecer al enemigo, el de los cuadernos de notas y la disciplina y el orden (“¿Será Héctor que vuelve a la carga?”, se pregunta Enrique bajo el fuego cruzado).. ¡Al trabajo! Porque Enrique, ya sabéis, es profe de instituto, y da clases, y se encierra con cuarenta fieras entre cuatro paredes, sin látigo, sin silla frena-zarpazos, sin barras ni director de pista, sin público, sin demasiadas ganas, sin nada, en realidad también sin fieras, que bostezan machacadas a horas interminables, las pobres, mirando las pantorrillas vecinas o los pectorales NBA, tanto da, ajenas a todo y, por supuesto, a él.
Enrique Molina no tiene nada de Mairena, aunque ya le gustaría. Por eso, mientras esquiva el maravilloso capó azul-acerado de un Fitroensuperspecial AX254321000-X22 que se acaba de saltar, jacarandoso, unos cuantos semáforos en rojo (lástima de embellecedores, salpicaditos de sangre fresca), va pensando que qué putada madrugar para tan poco. Claro, también él tiene sus principios, tan utópicos como cabría suponer. Y la realidad es tan dura de mollera como los gilipollas que la componen. “¿Urna de cristal?”
-Hasta la expresión suena a elecciones generales –dice en voz casi alta. De todas formas, si alguien le ha oído, disimula.

Qué pocas cosas han cambiado, Enrique, desde que te seguíamos en esa mañanas urbanas, con el Instituto a tiro de piernas dispuestas… Ahora vas en tu propia máquina infernal por esas autovías de videojuego asesino, Sofía te regaló por fin unos cuantos maletines de profe, y en vez de cuarenta alumnos tienes veintipocos por aula, pero todo lo demás (añadiremos móviles, mp3, 4, 5… y aparatitos de toda laya y condición) sigue prácticamente igual. Héctor, esté donde esté, seguirá siendo el mismo, y nosotros, eternos e intemporales, faltaría más, también.

8 Comments:

Blogger Margot said...

Urnas de cristal? no le quedará alguna, verdad? Pero de ese, a base de bien blindado.

Las cosas no cambian tanto, ays, glups, pardiez, y si lo hacen es por erosión, puritas piedras somos entre lo que cayó y la que está cayendo. De a poquitos nos desgastamos, señor mío. Los bandazos eran, son, cosa de Héctor donde quiera que esté...

Salúdeme a Enrique y para usted un par de besos en los mofletes, con sabor a chocolate!

2:57 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

De urnas ya hablamos, margot... Para exponer en una especie de zoológico, como ejemplares únicos que sin duda somos... Y el caso es que nos lo pasaríamos bien juntos, ¿verdad? Besos lamiendo sobre el cristal...

6:24 p. m.  
Blogger Lena said...

Enrique y las fieras.

Yo no pude con ellas.

Noooo.

No quiero ni recordarlo.

La realidad es dura de mollera.

Me quedo con esa verdad redonda, rotunda.

Un beso graaaande...44!

10:32 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Pues ya ves, no es tan grave... Acaba uno a veces hasta las narices, pero a veces tiene su aquel... Eso sí, los alumnos cada año son más jóvenes, no dejan de descumplir años... Besooooote a juego.

6:09 p. m.  
Blogger karina said...

Hola cronopio!!!!

te dejo un saludo grande....

ves la mano? jajaja

Me doy cuenta que me falta el dato de quien es Enrique, Hector...(perdón) algo que Margoy y Lena y vos saben, así que me quedo afuera. Huelo a milico, pero...


Un abrazoooooo!

karina

3:45 p. m.  
Blogger Paula, la malvada said...

vine en busca de fama55

7:13 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Vi tu mano, Karina... Enrique, en relidad, es otro alter ego de los cronopios restantes... Lleva algo así como tres o cuatro posts por aquí, aunque en realidad su historia es antigua: reapareció en el 80, y allí se quedó, atrapado el pobre entre los resquicios de la libreta húngara... Ya ves, es fácil... Besos.

4:32 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Paula: transmitida tu solicitud, fama 55 me pide, serio y circunspecto, que concierte cita contigo... ¡Vaya líos en que me metéis! Un abrazo, este mío.

4:33 p. m.  

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