lunes, septiembre 15, 2008

Los Uros

Jueves, 11 de Septiembre de 2008
Puno y el lago Titicaca os recibieron, de nuevo con la sensación extraña (ya familiar para vosotros...) de la falta de aire y el ligero "colocón": la altitud, los 3.600 y pico a los que uno no se acaba de acostumbrar del todo... Y la pregunta, claro, ¿qué hace aquí este inmenso mar interior, decantado contra la luz andina como un espejismo del que el mismo sol quiso sacar partido? Porque de aquí surgió Manco Capac, dice la leyenda, que habría de fundar el imperio inca tras su fantasmagórica peregrinación a Cuzco...
Te interesan ahora especialmente los Uros, porque son una especie de compendio y resumen de lo que decías en post anteriores. Los Uros son un pueblo indígena peculiar. Hablan aymara, no quechua. Viven en el lago. Podríamos decir que se han fabricado su propia "tierra", las islas flotantes de totora. La totora es una especie de junco que crece en grandes cantidades en Titicaca. De él se aprovecha todo: incluso tiene una parte blanca comestible. Con grandes cantidades de totora, que amontonan por capas y anclan al fondo, los Uros construyen sus islas, mullidas y autónomas. Sobre ellas, con la misma totora, construyen sus casas. Llevan siglos viviendo aquí, sobre las aguas, a no demasiada distancia de la ciudad de Puno en barca... Pescan y hasta cazan algún pato de vez en cuando.
Evidentemente, con la contaminación producida por la cercana ciudad, y los estímulos urbanitas al alcance de la mano, lo "natural" es que los poblados de los Uros hubieran desaparecido. Pero no: se trata de un caso ejemplar de simbiosis turismo-pueblo nativo, que ha dado lugar a un peculiar "parque temático" viviente.
Los turistas llegáis por la mañana a las islas. Desembarcáis, el guía os explica... Las mujeres, que con los niños son prácticamente las únicas que andan por aquí a estas horas, ejecutan un remedo teatralizado de lo que en tiempos fue el trueque de productos, al tiempo que os muestran diversas artesanías a la venta...

Las islas son pequeñas: apenas dan para caminar veinte pasos seguidos... la encerrona es productiva. Los Uros no se han ido de sus islas: les sale a cuenta (aunque apenas reciben una mínima parte de dinero que generan para las agencias e intermediarios locales). Las mujeres os despiden cantando canciones populares en diferentes idiomas.

Por cinco soles extra, os dais un paseo sobre una barquita de totora (extraordinariamente bien construidas: recuerdas que expertos constructores aymaras colaboraron con el Museo Naval de Estocolmo en un proyecto de investigación sobre travesías oceánicas a bordo de naves elementales, comunes a vikingos y aymaras...). Tres niños os dan una sesión extra de canciones más o menos multilingües, a cambio de alguna chuchería, o alguna moneda...
Moraleja: ellos siguen existiendo, vosotros los visitáis, las agencias de turismo ganan. Os dicen que en la zona tienen una escuela, y que para la atención médica "seria" van sin problemas hasta Puno. Seguramente viven mejor que los que se han instalado en los arrabales de lo que ya va siendo una ciudad demasiado grande...
Y la pregunta... ¿Se trataba de esto, a fin de cuentas?

14 Comments:

Blogger Margot said...

Ajá, seguramente viven mucho mejor, las condiciones de vida en los arrabales suelen dar pavor. Tal vez hayan encontrado el equilibrio, ser mínimamente explotados para no ser aniquilados que es lo que suele suceder con los indígenas. Algo así como dame pan y llámame tonto?

Y no, no se trata de esto pero da miedo que lo parezca. O no? o sí?

Ey, me gustan tus fotos!!

Besote salino, Cronopio.

Besos

12:56 p. m.  
Blogger Lena said...

Un timo ¿verdad?

En toda regla...

Un beso, 44...

(las fotos ...qué bien...)

6:38 p. m.  
Blogger karina said...

Mas o menos es lo que tenemos que hacer nosotros para sostener nuestras monerías en un teatro perdido del conurbano bonaerense.
Atraer gente con nuestras "rarezas", que de algún modo es lo que consideramos más inherentes a nosotras mismas, para que la gente nos haga subsistir con su presencia y un pago mínimo de entrada (lo hemos hecho a la gorra, también)
Dame pan y llámame tonto, eso me gustó (aunque no tanto)

Saludos cronopio!

karina

3:47 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

¿Será esa la única salida, Margot? Dentro de poco nos toca a nosotros: exhibir nuestas rarezas, con un cristal de por medio, tipo zoo... Ya se ha hecho, pero ahora lo podríamos hacer en comunidad... Admito ideas... Besazo dubitativo.

Lena, para los indígenas, sin duda, un timo... Pero ellos al menos viven con cierta dignidad... No sé.. Gran beso.

Ay, Karina, cuando estuve en Buenos Aires me quedé con ganas de ver algo de ese teatro subterráneo del que hablas... Y sé que de eso allí hay mucho... ¡La próxima vez no me lo pierdo! Besos.

10:24 a. m.  
Blogger -Pato- said...

Me gustan tus crónicas, mucho.

Besos.

3:38 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Gracias, pato, me animas a seguir con ellas. Un beso.

4:32 p. m.  
Blogger J.A.S. said...

interesante forma de vida la de los Uros, saludos

7:45 p. m.  
Blogger Margot said...

Cronopio, tú y yo podríamos, no sé si hacerlo con tanta dignidad, pero... qué tal poner muescas tras el cristal y poner un dedito enhiesto?... Tras cada comunicado de la conferencia episcopal, o del gobierno y la crísis, o del presi de tu comunidad o la de la mía... reconócelo, al final lo haremos y nos echaran monedas en Navidad, a la jaula, a la jaula! gritarán...

Coñe, ya me puse espesita, sorry.

9:05 p. m.  
Blogger MaleNa said...

Muy bellas imagenes, las barquitas de totora son una maravilla, a que si.

Con respecto a la idea del texto es muy dificil opinar, no podemos "ver", estamos en otro mundo, otra secuencia.

No es facil ser "un nadie", es tremendo que te cosifiquen, es dificil no tener voz, ver transcurrir tus dias posando para las fotos o para mantener el orden mundial.

Hace dos años estuve trabajando en El Dorado, un pueblito de Misiones conviviendo con los tobas y te cuento que sienten un profundo dolor por haber perdido la identidad, por no tener uno que otro sueño.

Querido Cronopio del alma, disfruto de mas leyendo tus decires.

Un beso verde inca.

MaLena.

12:25 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

jas, saludos y gracias por tu visita.

7:19 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

¿Verdad que sí, marga? Quedaríamos de lo más monos allí, en nuestras jaulitas... Hoy que he vuelto a clase casi que me he sentido así... Besos con dedito (profesoral).

7:20 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Sí, Malena, es difícil opinar sobre la vida propia, tanto más sobre la de los otors... Pero siempre queda un poso de tristeza... ¿No te parece? El disfrute, por cierto es compartido... Besos incas, y aymaras y...

7:22 p. m.  
Blogger Laluz said...

Se tratará de esto? Confesá: a que te tentó alguna vez dejarlo todo e irte a vivir así, a cualquier lado...a mí sí

3:40 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Quizás sí, laluz, quizás sí... A ver si nos vamos a encontrar en una isla perdida un día de estos... Besos.

5:07 p. m.  

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