martes, octubre 14, 2008

Donde Enrique abre la boquita...

Enrique al borde eternamente de los 30, como más de bastantes veces, a lo largo de los últimos años, nos hubiera querido confesar. Seguro, al menos, que se lo confesaba a sí mismo.
Y es el caso que aquí lo tenemos, en nuestro salón, vasos, hielo y Ballantine’s.

Más de quince años después, Enrique hubiera salido ganando en algo. Por lo menos un whisky decente de Malta, y quien sabe si más bien no una botellita de vino y unas delicatessen para abrir boca… A riesgo de quedarse luego con ella cerrada, claro…

-…y era como si me hubiera quedado afónico, al borde de enormes estepas de papel blanco que tuviera que atravesar a la pata coja para llegar adonde estoy: volver a hablar, sobrevolando la carraspera, ejercicio demosténico, piedras en el paladar.
Espera nuestra pregunta, y se la hacemos:
-¿Y Aurora?
Silencio o rostro que se abre en sonrisa (¿dónde están las arrugas de las otras veces, el ceño, la mala uva reconcentrada?).
-Se acabó Aurora. Tal vez Julia…
Ya decíamos: siempre las mujeres. Seguramente a Enrique le daba un poco de vergüenza esa dependencia más bien obsesiva. Para él el futuro siempre había tenido cara de mujer inexistente, y lo peor era que se lo decía a sí mismo precisamente con esa fatuidad pedantuela del loser empachado de JohnnyGuitars y Rickbars. La misma con que lo callaba empecinadamente, limpiándose el polvo de las importancias y oliendo condenadamente a carnero encelado, a perro de lanas con retortijones testiculares, a seriedades de Rimbaud nuclear o Bécquer plastificado.

¿Y dónde quedó la fatuidad de Enrique? Sombra quizás todavía en la frente, cuando se dispone a interpretar la escena de amor en la obra de teatro que ahora ensaya, ya decimos, quince años después, perdido en un escenario que pisa con aparente seguridad en sí mismo… y cagadito de pánico del bueno…

Sin embargo…¿deberíamos habernos negado a recibirle, a preguntarle, a saber, a recobrarlo? La respuesta siempre será difícil. Estuvimos demasiado ligados en aquel tiempo, y quizás lo estemos aún. (¿Ya no?). Apenas han pasado cuatro o cinco años: nada, muchos menos que veinte, muchos menos que indelebles transformaciones faciales, menos que todos los posibles.
-¿Tenemos que pedirte explicaciones?
-No sé –y está deseando reírse-; tal vez a Héctor, ¿no os parece?
Héctor, ¿qué fue de Héctor?
-No puede andar muy lejos.
Aunque ya pasó el momento de seguir imaginando oscuros líos entre los dos, Héctor y Aurora, y aunque seguir hablando de ellos sea como tratar de explicar el presente-futuro con tochones de Historia Comparada y repasos concienzudos a la Enciclopedia Británica, a Enrique aún se le mantienen sobre la lengua, y a ellos debe el hermoso (sí: hermoso) aspecto de sus ojos.
-Y Julia es también como un reto o un espejismo, como días-monas disfrazados de seda. Nada que hacer, salvo seguir, a machetazo limpio, por el camino iniciado. De todas formas, lo ya hecho no importa. No creo que quiera hablar y hablar de ello. Las mudeces no se curan con tirones de lengua.
Enrique dixit.

10 Comments:

Blogger Lena said...

Yo creo que todos vemos insvisbles en nuestro futuro.

Y así vamos, claro.

Mientras (a pesar de mí) aprendí a degustar un malta.

Nunca se sabe...

(Esto del Rimbaud Nuclear y el Becquer plastificado me encantó...en realidad toda la entrega, 44, me encantó...siempre es un placer leerte...y compartir risas)

Besos!

5:47 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

el placer es mutuo, lena, y también las risas, faltaría más... Por cierto... ¿Vemos también invisibles en nuestro pasado? Con la pregunta te dejo, y con tu ración de besos.

6:03 p. m.  
Blogger Lena said...

También.

Y no sé cuáles son peores.

Si los de antes,

los de ahora,

o los de después....


Besazo visible!

8:44 p. m.  
Blogger Paula, la malvada said...

Me gustó el final con la oración de tirones de lengua!!

11:36 p. m.  
Blogger Margot said...

Lo ya hecho no importa... pues eso, ni siquiera lo ya pensado, lo ya vivido, lo ya imaginado... ufff. Nihilismos (míos) de muñecas de famosas se dirigen al portal... (ya, y deliro más de lo habitual, y sin medicación de por medio para justificarme!!.)

Y nos tiramos de la lengua por si las moscas.

Pero a ti te beso con un Bach fresquito. Si no fuera por estos ratos y estos vinos... jeje

10:53 a. m.  
Blogger Fortunata said...

Mmm mejor no hacer demasiadas preguntas, abrir la puerta y que sea lo que venga...

Besos

3:00 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Tant se val, Lena, que decimos por aquí: da igual, hacia adelante o hacia atrás... Máscara de Jano, inmóvil sobre el alambre... Bien visibles, sí, los besos.

6:33 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Sí, Paula, esa cura es más bien dolorosa...

6:34 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Pues sí, Marga, brindo con un buen vinito blanco, sí, o rosado todavía... Ya se va abriendo la veda de los tintos para mi apertitivo de las ocho y media de la tarde, cuando decido "dar de mano" y visitar el sillón de los descansos... Y los nihilismos, pues nos los comeremos de acompañamiento... Besos bien fresquitos.

6:37 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Estoy de acuerdo, Fortunata. Y luego cerramos la puerta rápidamente para que "lo que sea" no se escape. ¡Y si no no haber venido! Besos.

6:38 p. m.  

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