lunes, septiembre 01, 2008

Perú-2

Sábado, 30 de agosto de 2008

Enredado aún en las sensaciones peruanas, redescubres la libreta húngara número dos, la de tapa de cartón blando, color beige viejo, casi ahumado, y su misteriosa leyenda en portada:
Átírótömb
A/4, 3x50 lapos franciakockás
Kódszám: 3110900
La releíste precisamente ayer, y decidiste de inmediato dedicarle algunos posts, entremezclados con lo de hoy, como sueles, y con la formidable ensalada de desvaríos y saltos en el tiempo a que nos vas teniendo acostumbrados: nada que hacer, sonreiremos así como medio escépticos y te dejaremos a la tuya, enfermos seguramente de (auto)complacencia en nuestro hijito bienamado…
Vas a seguir, sin embargo, un poco todavía con el tema de Perú. Has repetido, una vez más, la fórmula de viajar en grupo grande (9 personas, algunas no demasiado conocidas). La primera vez que lo hiciste (Islandia, 1990, 8 personas) acabaste medio enfadado con los demás, pero a cambio conociste a Sofía. La segunda (China, 1992, 6 personas) te juraste que no lo volverías a hacer más… La diferencia, en esta ocasión, en el 2008, es que el viaje estaba bastante programado: hoteles, transportes, guías… Y la diferencia fundamental, sin duda: entonces tenías treinta y pocos, ahora tienes cuarenta y muchos…
Así que, sabiduría canosa manda, te has callado unas cuantas cosas y te has resignado ante otras tantas, y tengamos la fiesta en paz… Pero no deja de sorprenderte el poder del ego en estos “ancianillos” post hippyes, que se dedican, estos sí y no nosotros, a la autocomplacencia sin el más mínimo pudor, justificándose a cada paso, por supuesto, con lo importantísimas e inevitables que son cada una de sus pejiguerías de consumidores maleducados…
Es evidente que tú no te libras en el reparto de bofetadas virtuales, pero visto lo visto vas a tener que ir encargando un retratillo con aura radiante incorporada: paciente acarreador de tontería propia y ajena… Quieres decir, te explicas, o sea, que tu viaje ha estado inevitablemente marcado por el formato, ya lo decías en el post anterior, lo que no quita un ápice de belleza a, por ejemplo, la Plaza de Armas de Cuzco, o de Arequipa, ni un gramo de fiereza a los arrabales destechados en medio de la nada, del desierto, del cielo plomizo que se extiende varios kilómetros alrededor de Lima…
Habéis ido al Norte, a Huaraz, con el mal de altura medio instalado en la boca del estómago y la respiración asfixiada y reseca (¡interminable el catálogo de supuestos remedios y pastillitas diversas, retransmisión diaria de dolencias y panaceas, frente a tu escéptico/ascético mate de coca y sanseacabó, que los días lo iran curando todo…!). Las faldas del Huascarán y la ciudad pre-inca de Chavín os han visto trajinar, y niños campesinos han montado para vosotros su show de carretera: hileras de enanos de cuatro o cinco años bailoteando al paso polvoriento de las “movilidades” turísticas, imitando quizás a los malabaristas de semáforo urbano, a la espera de la dádiva caritativa… o del atropello posible, como ya ha sucedido alguna vez…
Os han hablado de las viejas culturas y de los cultivos en terraza que aún persisten, y que tratan de arrancarle a la tierra el maíz y las papas de cada día. Habéis visto, por ejemplo, el pueblo de Yungay enterrado por los aludes del apu inestable, el Huascarán permanentemente nevado a sus seis mil y pico metros, en los sismos del 70, sobrecogedora presencia a diez metros bajo vuestros pies, y quién sabe hasta cuándo, de nuevo, el desastre y la impotencia…
Habéis visto los pueblos de hormigueante actividad callejera, y de oferta permanente de cualquier cosa que el turista pueda comprar. Has vivido en propia carne lo que por lo visto sólo a ti te parece una doble humillación: la del que vende y la del que compra, extraños seres en los extremos radicales de la cadena de la explotación humana, puro número y puro disfraz. El disfraz del nativo (con sus “trajes regionales”), el disfraz del turista (inenarrable siempre… hasta cuando es uno quien lo lleva...), enlazados por las manos entre las que triunfa el billete de dólar, o de euro, o de soles, del que ambos estiran en el típico jueguecillo del regateo, qué bien, qué divertido… “¿Y por cuánto te lo ha dejado a ti…?”… La reducción absoluta del nativo a su condición de succionador de divisas, el gesto de gilipollas que se te queda a ti, estilizado surtidor de moneda con patas y cámara fotográfica….
Hablar de la contradicción es seguramente inútil pero…
¡CONTINUARÁS!

10 Comments:

Blogger Lena said...

Me muero.

Fuiste a Huaraz.

Yo no pude.

Leo y me entre una ansiedad terrible.

Yo pasé dos meses en Lima por historias del trabajo de mi marido.

Sólo fui a Cusco.

(Recordar esa plaza de armas...cené en un restaurante en lo alto que miraba hacia la plaza. Tocaba un grupo modernillo de fusión. Una maravilla. Nunca tuve mal de altura. Me dijeron que cuidado, que comiera ligero, que no bebiera. Comí como siempre y bebí como siempre. Cero malestar.)

Cuando aterricé en el Jorge Chávez lo primero que llamó mi atención fue que la gente sonreía. Todos sonreían. Y luego esa forma de hablar señorita...tan dulce...y mira que soy del país del mi amor pero creo que no sonamos tan dulce.

Imagino que tomaste fotos espectaculares.

Después de leerte desempolvé las mías.

(no había camara digital)

Muero.

Un beso.

PD: Yo no viajo en grupo ni que me paguen. Pobre.

PD2: Río pensando en tu uniforme de turista....jajajaja

1:25 p. m.  
Blogger MaleNa said...

Ayyyyy los Peruses, todos los conjuros caminan por sus calles.
Cuzco con sus calles de sube y baja, su gente con una sonrisa a pesar.

Ahora me voy a la Universidad y regreso.

Besos cronopiados compañero.

3:52 p. m.  
Blogger Laluz said...

Voy a preguntar una boludez: fuiste a Perú y no viniste a Argentina aunque sea a saludar? Qué feo!

4:44 a. m.  
Blogger Margot said...

Umm esas contradiccioes de turista "chupanoséqué", ays, clavaditas las tengo! Las mismas que la doblez del mismo cabo que termina por ahogarnos a unos y otros...

Y los viajes en grupo, ays!! jajaja, todos los hemos sufrido, creo yo. Santa paciencia, sobre todo a partir de los 35 (por poner una frontera, lo dice un amigo mío) en la que los egos se esponjan y las necesidades individuales pisotean al invasor grupo. Dan miedo!!

Pero la belleza... eso, a veces, está, la miras, la disfrutas.

Besote húngaro!

11:33 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Sí, Lena, fuimos a Huaraz, y a Paracas, y a las islas Ballestas, y sobrevolamos las líneas de Nazca, hicimos el camino Inca... ¡No paramos, ya me hubiera gustado parar un poco! Ya ves, unos tanto y otros tan poco... Por cierto, Lima no me pareció tan fea... Y sí, tomamos como unas seiscientas fotos... A ver si me animo y pongo alguna... Besos.

6:21 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Besos Malena, con eas calles de San Blas en el recuerdo, y sí, las sonrisas... que por aquí parecen tan caras.

6:22 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Y no, laluz, a Argentina ya le tocó su turno hace un par de años... Aunque la verdad es que me apetece mucho volver, disfrutar más de Buenos Aires y conocer el Norte... ¡Todo se andará! Besos.

6:23 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Margot, tendremos que viajar juntos alguna vez, aunque sea sólo sobre el papel... Estamos tan de acuerdo que seguro que nos peleamos. ¡Besos turísticos!

6:25 p. m.  
Blogger -Pato- said...

Qué ganas le tengo a ese viaje que has hecho, me encantó tu relato.

Puede que sea inutil hablar de las contradicciones, pero es apasionante.

Besos.

Muy bueno tu blog.

7:50 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

...y sí, pato, vivimos en la emoción de las contradicciones. Besos, y gracias por tus elogios

10:02 a. m.  

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