martes, mayo 20, 2008

Carta en el tiempo

A veces, releer la libreta húngara parece un ejercicio de blogger en el tiempo… Esto, por ejemplo, podría ser perfectamente una carta de Héctor, desde algún sitio…

1 de Diciembre de 1989
Es bastante difícil irse, después de todo. Pero no me pidas que te cuente, ni que inicie los azotes al niño malo que acaba de descubrir que no es Superman y vaya tortazo.
Sólo hablar, y oír la propia escritura. Relanzar el sueño del ya estrellado, por fin sin ansias de martirologio. Eso sí: es una nueva sensación. No vamos a reinventar el mundo, ni siquiera a ofrecerle la más lúcida de las interpretaciones. Ni somos los más adecuados ni nadie lo es.
(Me he dejado encendida la luz del pasillo. Me voy a levantar. La voy a apagar… Igual que el despertar cada mañana: la sensación, siempre, de haberme dejado algo encendido, en algún lugar).
No, no voy a relatar grandes hazañas, ni me voy a relatar a mí. No, tampoco a vosotros
(ya existíamos, ya flotábamos sobre las cabezas calenturientas de tus personajes insomnes…),
ni a la sequedad que a veces domina el sentimiento indefinido. ¿Es quizás de eso de lo que queréis oír hablar? ¿De la lucha contra esa precisa resistencia, del atractivo de lo que se resiste, de la impotencia contra lo que se resiste, extendida hasta las últimas claves, los más recientes códigos? ¿Qué clase de lenguaje es ese?
El centro del pozo y la línea de flotación se enhebran en los discursos cuando comienzan a parecer incomprensibles. Quizá alguien nos reveló que no hay nada que comprender y, si lo hay, que no merece la pena el esfuerzo por comprender, que la decepción es mayor que el hallazgo, que en el silencio o en la fiesta del charlatán descansaremos, sabremos, viviremos mucho más sabios, cómodos, contentos. La alegría del que describe su itinerario, inmóvil al borde del mismo comenzar: “cambia la palabra y cambiará la idea, cambiará la pasión y hasta el objeto”. Pero eso son consejos de fósil prematuro. Después de todo, ya no somos jóvenes, ¿no te parece? Ni viejos, ni viejos…

4 Comments:

Blogger Margot said...

Tienes toda una máquina del tiempo ahí, en tus cuadernos húngaros, eh?

Cambiaremos las palabras? eso en el caso de que las volvamos a encontrar algún día, ya les dieron la vuelta hace mucho y otras las hicieron desaparecer. Zas, así de fácil fue. Lo que no se menciona no existe, deben pensar (y que razón tienen los muy cabrones; ni idea, ni pasión, ni objeto)

Besos de trilobite!

4:27 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Lo de las palabras, margot, hace veinte años ya era un problema.. . ¡No digamos ahora! En fin, arriba y abajo con la máquina del tiempo, sí, intentando no repetir de tanto repetirme... Embrollo perfecto. Así que.... ¡besos embrollados!

6:54 p. m.  
Blogger Isa S.B said...

Quizá sólo seamos retales del tiempo hilvanados con palabras al silencio, o simplemente un grafema en busca de la palabra perdida.
Un abrazao.

1:42 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

En todo caso, Isa, fragmentos de "algo" suspendidos en el espacio-tiempo. Filosóficos nos ponemos, oye. Un abrazo.

6:46 p. m.  

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