miércoles, julio 11, 2007

La Línea

Viernes, 6 de Julio
Apostado frente a la entrada del supermercado de barrio, al ladito del Mercado de La Línea, cargado con tus verduritas y tu merluza de pincho recién compradas, disfrutas del ajetreo de un viernes a mediodía en una calle del sur: señoras con los carritos de la compra, motos y coches por callejuelas estrechas, pasa un chico acarreando pollos troceados a cuartos, dos hombres meten grandes cajas vacías en una furgoneta mal aparcada, niños que gritan, madres que gritan más…
Hasta diríamos que tienes algo de cara de tonto, con esa media sonrisa con que miras y escuchas el bullicio de una mañana de vacaciones, saboreando el privilegio que es estar aquí pudiendo estar en cualquier otro lugar, sin obligaciones ni antes, ni después, ni en medio. Ya sabes, ya sabéis, ya sabemos: esto es en realidad vida, y no ese simulacro cotidiano de empujón permanente y malas pulgas saltarinas.

Sábado, 7 de Julio
…Y San Fermín. Están también las playas semi-abandonadas, y la metáfora de unos aspersores soltando agua absurda sobre una masa de arena apelmazada, con apenas dos briznas de hierbajos secos. A esto se le llama consumo responsable del agua, sí señor. Y desde las vallas publicitarias vemos la risa de conejo del señor alcalde, bien repeinado: “Gracias, La Línea…”. En un rincón, la promesa electoral: “Vamos a hacer un puerto deportivo de que te cagas…”, mientras medio pueblo se cae a pedazos por pura desidia.

Las gaviotas aquí son gordas como pavos reales. Nos dices que te va dando la impresión hace tiempo de que pasa igual en muchos otros lugares. Debe de ser que las basuras costeras alimentan cada vez más. Así es que las señoronas gaviototas ya ni se molestan en salir volando si te acercas a ellas. Crees que están pensando seriamente en comprarse un BMW y hacerse socias de algún Club de Golf de Marbella. Lejos queda Juan Salvador, que se debe de estar dando de cabezazos contra la lápida de su tumba voladora, a merced de estos vientos gaditanos que vienen de maravilla con los calores, olorosos a salitre… y a efluvios de las empresas contaminantes del entorno, que son unas cuantas.

Hoy volveréis a la Roca-Mercado. Flujo que entra-sale de perfumerías y tiendas de electrónica. Definitivamente, Gibraltar es como los aspersores que riegan la arena: un capricho sin sentido que permite que los viandantes atraviesen las pistas de un aeropuerto antes de entrar en la ciudad propiamente dicha. Viva la sensatez de la Vieja Europa, ciertamente, y que viva por muchos años…

3 Comments:

Blogger Margot said...

Eres único mezclando el placer con la crítica... jajaja.

Sabes lo que realmente sucede, allí y en cualquier lado? que esos gritos sanos y sencillitos de las madres a sus hijos se han trocado por los susurros al intercambiar maletines con dinero... Toma ya teoría descabellada, eim? jajajaja. Pero es que es verano y viva la imaginación y el delirio!

Besossss de Cronopiooooooooo sube a por la merienda o te arreo!! desde la ventana.

Y algunos más para el viaje!

6:03 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Habrá que informar de tu teoría a las autoridades, digo yo, para que vayan tomando medidas... En fin, seguiré contando batallitas veraniegas... ¡No sufras mucho entre tanto! besazos de cronopio bien merendado... Y hasta pronto.

6:36 p. m.  
Blogger Reaño said...

que vivan las sensateces de los sensatos señores a los que no se les aburguesó el espíritu mientras haya un tinto de verano sonriendo.
Salud camarada!

1:47 a. m.  

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