miércoles, febrero 18, 2009

Algunas continuidades

Héctor pasea por el parque. Rememora tiempos de deambular permanente: banco al acecho de figura fugaz, parapetado tras un libro (todito Kafka que se leyó así) y humeante esfinge de cigarrillos encadenados. Héctor, seguramente, desearía (es posible) regresar alguna vez a los silencios de tarde lentamente dejada desgranar entre dedos de soledad quizá punzante, quizá plena de alucinación sigilosa, buceo en los abismos de yo trémulo, encalleciendo ya y armando disculpas de bloque indefinido.
Héctor selecciona el hueco de su tiempo ya apenas recuperable, para añorarse en la expectativa de lo que habría de ser, de lo que ya es sin remedio. Y siempre una estatua más o menos neoclásica que llevarse a la vista, y esa colección de fuentes sin agua, a la espera de mejor ocasión, o de puentes aproximadamente chinescos con bandadas de patos a los que observar detenidamente mientras baja el sol y las sombras se amplían hasta el descanso de la luz y los ojos entornados tras las gafas de sol.
Héctor parado, Héctor sentado en su banco de parque, viéndose pasar en la película acelerada que le ha traído hasta aquí y que le llevará hasta allá, en sucesión de imágenes fijas. Héctor posa, y sonríe, y se espera. Su figura va creciendo sobre nuestro horizonte y la voz (la suya, la nuestra), cansada, apenas halla su instante de reposo. Quietud. Vuelo de paloma que todo lo ha de emporcar: banco y estatua, cabeza y mirada. Tarde de febrero.
Poco después se reunirá con Aurora y entrarán en la carpa de los gitanos rumanos. El espectáculo se llama Les oiseaux sont les gitanes du ciel. Circo del de la infancia que pudo ser, a ritmo de orquesta frenética, con su cabra, y sus dientes de oro, y sus malabaristas, y su funambulista del alambre. La ciudad suspendida en el aire, como los balones que el artista golpea con sincronías imposibles. Héctor, que planea sobre el tiempo.

8 Comments:

Blogger Lena said...

Hector que planea sobre el tiempo...

Wow 44/46...si me gustaba lo que leía el final me dejó relamiendome.

Siempre me pasa eso contigo.

Cuando te leo, digo.

JAJAJAJAJAJAJA

Muacks!

8:08 p. m.  
Blogger Margot said...

Vuelve Héctor, ummmmm.

Me hiciste recordar a otra loca que se saltaba vetustas y aburridas clases, buceando sus lecturas por el Botánico, casi entero para ella esas mañanas. Nunca ha vuelto a leer con tanto gusto e ímpetu...

Lástima, lo que no tuvo nunca cerca fue un circo, aunque si lo pienso los colgados de la ciudad se le acercaban y el espectáculo debía ser el mismo, jeje.

Cachis, me pusiste rememoradora... malaje!

Besos deambulantes!

10:07 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Hola, Lena, cuánto tiempo... ¡Así que relamiéndote cuando me lees...!Creo que eso me ha gustado... ¡Besos!

3:59 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Ya me hubiera gustado entonces encontrarme con esa loca para formar un circo juntos... Aunque bien mirado, y con años de retraso, algo así vamos haciendo ahora... ¿No te parece? Besos y banquitos...

4:00 p. m.  
Blogger Paraula said...

Me ví sentada en el banquillo de un parque, en una tarde de febrero, mirando a lo lejos palomas que han de venir.

Saludos.

1:36 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Probablemente, Paraula, habitábamos parques con palomas de futuros contiguos... Saludos y gracias por tu visita.

6:55 p. m.  
Blogger Isa SB said...

Me gusta ese aire que circula entre cada una de tus palabras,que acaricia los sentidos entre coma y coma, que nos estremece de principio a fin, un 'air du temps' que nos convierte en protagonistas.
Un placer, como de costumbre (o quizá más).
P.S: me preocupa eltítulo del espectáculo 'les oiseaux sont les gitanes du ciel' debería ser 'les oiseaux sont les gitans du ciel'

11:04 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Tu preocupación es certera, Isa. Las prisas, la memoria y mi francés no son buenos compañeros de viaje. Gracias por tus palabras, y por tu placer acrecentado... Besos.

4:39 p. m.  

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