jueves, enero 15, 2009

Poema del Principio

I
El punto de partida.
Donde todo comienza
exactamente,
marca fundadora de qué cosa
y en qué momento preciso,
puntual,
reveladora de propia esencia
y construcción de la primera
palabra.
Y así justamente en comienzos enfurruñados se nos habrán ido empleando fuerzas de flaqueza permanente, resistencias a aceptar el flujo inevitable del tiempo y los años al acecho de esta abigarrada extravagancia: ser viviente empeñado en fundar presentes en giro sobre sí mismos, excavando simas de verdades supuestas y eternas preguntas cabizbajas.
Las palabras se desbocan
y rompen los límites del verso
en equilibrio. No se sostiene
el pulso que decide dónde
el salto y dónde
la continuidad de línea que hila
fugas o bramidos.
Testuz, pues, coronada de insolencias
no previstas y ahogos
en propia saliva, húmeda,
deseante.
El deseo de ser otro
que abreva entre tus pechos
apenas descubiertos y ajena
la mirada que nos cubre
de ausencias.
El deseo de ser en ti
que nunca fuiste
sino tú en carne y hueso
de ser entrevisto,
alucinación que respira tras las puertas
anunciando tu tacto
en las rodillas del tiempo que se escurre
y rezuma:
lago, pues, de horas enquistadas,
a la espera de tu solemne
advenimiento triunfal,
o sepulcral, o adecuadamente
discreto y silencioso,
como corresponde a estos señores
y señoras
de nuestra edad, cultura y complexión
tan favorable
a los desórdenes sensuales y a la exigencia
de pan y argumentos que llevarnos
a la boca.
El deseo de ser en ti
que nunca fuiste
sino tú, releo renunciando al desdoblamiento en múltiples yoes parlanchines, y a romper la línea que el reloj de la sala me ofrece para cabalgar a espaldas de un tic-tac obsesivo y a la carrera, con secretas ínfulas de rompedor de cintas de llegada a todos los sonidos perceptibles…
El deseo de ser en mí
que nunca fui
sino yo, aquí presente
y en modo alguno compungido
por tanta pretensión
de ego
o hipertrofias
siempre sensibles al halago,
arbustos de salvaje logomaquia
y saltarina hechura
circunspecta, o varonil
elegancia.
El deseo de abrir la boca en erupción
de sílabas encadenadas
por fin en algún sentido desentrañable.
Y la realidad de boca abierta
resplandeciente de babas
insomnes
y aberración delicadamente recitada.
Alarido y rebuzno que definen
nuestra historia de desencuentros en la tinta
y en los tactos
de piel ya serenada. Ardores
cuidadosamente sofocados. Memoria
trunca y olvidos
puestos a enfriar sobre el alero
de nuestras casas: relucientes
el deseo y el ansia,
fulgurantes cuando te miro
y te requiero,
desnuda, lunar
Y sigilosa. Tú me miras, me ves pasar y me recibes entre tus brazos de sosegada respiración. Punto de partida, sí.
Principio.

8 Comments:

Blogger Margot said...

El punto de partida y tanta extravagancia para llegar a él. También para continuar es necesaria.

Quién sabe si demasiadas palabras y deseos para acabar llegando donde todo empieza: el abrazo sosegado donde quedarnos.

Un beso de principio a final!

10:15 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Hola Margot... Acabo de regresar de un fin de semana teatral en Barcelona, con todos los principios enredados con los finales, y en su abrazo efectivamente sosegado. Uno de esos para ti, con sus besos correspondientes.

6:38 p. m.  
Blogger aroma said...

cuando los puntos de partida son hermosos...y queremos volver, y nos resistimos a partir...nos resistimos..

6:55 p. m.  
Blogger Isa SB said...

Punto de partida de tiempo decantado, de palabra vertebrada.
Me gustan los versos desbocados.
Un abrazo.

9:58 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Sí, aroma, mejor quedarse aquí y que los inicios no nos sigan revolviendo las entretelas... Un abrazo.

1:48 p. m.  
Blogger cronopio44 said...

Sí, Isa, los versos desbocados y el arrebato... Gracias por tu visita decantadora... Abrazos.

1:50 p. m.  
Blogger Laluz said...

Qué bello principio!!!!

4:01 a. m.  
Blogger cronopio44 said...

Gracias laluz... ¡Te echaba de menos! Besos.

7:46 p. m.  

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